El siguiente texto me lo envió un muy querido amigo, el cual ha alcanzado el éxito en su vida en muchos aspectos. No cabe duda que el desarrollo espiritual nos trae siempre bienestar.
El universo opera a través de un intercambio dinámico… dar y recibir.
En nuestro deseo de dar, aquello que buscamos, se mantiene la abundancia.
El dinero es un símbolo de intercambio.
Es lo que nos dan por el servicio que prestamos.
En cada relación hay un dar y un recibir
Dar genera recibir. Recibir genera dar.
Si das más, recibes más.
Todo lo de valor en la vida se multiplica cuando lo das.
El regreso es directamente proporcional a lo dado.
Si quieres atención y apreciación, da atención y apreciación.
Si quiere bienes materiales, ayuda a otros a conseguirlos.
La manera más fácil de conseguir lo que quieres, es ayudar a otros a conseguir lo que desean.
La intención con que das es importante:
Crear felicidad para el que recibe y para el que da.
Si quieres ser bendecido, bendice a otros.
El sólo pensamiento de pedir por otros, la oración, tiene el poder de beneficiarlos.
Cada vez que entres en contacto con alguien, dale algo:
Una flor, una plegaria, un cumplido, un deseo, un saludo, una sonrisa, etc.
Los regalos más preciosos son: Cuidar, atender, dar afecto, apreciar y querer.
En silencio también les puedes dar algo, les puedes desear felicidad, éxito, alegría, paz.
Eres rico, tienes muchas posibilidades de dar.
No sólo dinero, también puedes dar atenciones, cuidados, risa, respeto, conocimientos, trabajo, favores, apoyos, paz…
Si buscas estas cosas, no sólo para ti, sino también para los demás todo te vendrá espontáneamente.
Recibe agradecidamente los regalos que Dios te da: El sol, los animales, las plantas, los sentimientos, la lluvia, las nubes, los amigos, el trabajo, tu salud, etc. y los regalos que te dan los demás.